No poner al Negro a trabajar en nuestros problemas

El martes 5 de noviembre fue un día que comenzó bien. El mundo tenía puestos los ojos en el proceso electoral en Estados Unidos de Norteamérica, tenía las esperanzas de que ganara Barak Obama, candidato demócrata a la presidencia.

No fue un martes negro, salvo para México donde se dio una terrible desgracia que será objeto de otra nota. Este traía una pequeña luz de esperanza que trataba de aclarar los revoltijos provocados por crisis hipotecaria que arrastró al mundo en una recesión que dará tiempos difíciles a todos por un buen tiempo.

Terminó el día y para alegría de muchos, también la posibilidad de frenar, aunque sea por unos años, política belicista y de voracidad de las grandes trasnacionales y del sector financiero que esperaban darle otro mordisco al mundo con cuatro años más de Bush a través de John McCain.

En ese rubro los pronósticos se cumplieron. Pues entre las muchas lecturas que se tienen, es que una parte importante del pueblo está pidiendo una vía diferente a la basada en la economía de guerra.

En México muchos analistas políticos y periodistas analizaron los perfiles profesionales de cada uno de los candidatos norteamericanos, sus trayectorias, sus nexos. Las propuestas de sus campañas, analizaron cómo enfrentarán la actual crisis, etc. Todo un trabajo profesional. No hicieron más que lo que se supone es su trabajo, lo cual está muy bien.

Pero, si recordamos cuando se trató de orientar a los mexicanos sobre los candidatos en proceso electoral a presidente de la República en el 2006, sus propuestas y los efectos de éstas en el bienestar social, del porqué el pueblo debe castigar al fracaso del representante del partido que está en el poder, no pasó nada. Se opacó el profesionalismo; su capacidad analítica se bajó a las entrañas. Era la bilis, el racismo, la clase social lo que pensaba.

El servicio de orientar sobre el efecto que traerían sus propuestas en el bienestar a México se convirtió en una extensión propagandística. Lástima Margarito. No hay más ciego que el que no desea ver.

No analizaron de lo que ahora nos enteramos. Tropelías y fraudes de los hijastros y señora esposa. Si eso no indigna qué se puede esperar. El término de democracia solo lo emplearon para ocultar sus verdaderas intensiones: desfalcar al país. Pero lo que más habla de la miseria humana es que nos enteramos que Fox hasta los ceniceros de Los Pinos se llevó. Como el que llega a un hotel y carga con todo y toallas. Eso sí hablaba de head hunters (Busca talentos), y demás cosas que aprendió en las escuelas de administración, pero como típico empresario local sus planes no incluían resultados palpables.

Pese al fracaso de Fox, llegó Calderón sin necesidad de establecer un compromiso. Fox prometió dar resultados en 20 años y ahora Calderón va por el mismo camino, impuso la Reforma Energética sin compromisos palpables. Ante lo inconsistente de si propuesta señala que no saldrá una gota de petróleo en menos de 6 años. Lo mismo pasará con el bienestar que prometió, se dará cuando ya no se pueda llamarlo a cuenta. Ahora que se impuso la Reforma, se olvidaron los compromisos. Ese es el problema con los dirigentes. No asumen un compromiso palpable. Eso sí, parece que con la Reforma se disfraza la privatización, o tal vez servirá para legalizar la que ya se venía dando en lo oscurito.

Tal vez por eso, los analistas esperan que los gringos resuelvan nuestros problemas. Las clases gobernantes consideran que si no se dan trabajos en México a los migrantes que ingresan de manera ilegal a otro país por la falta de capacidad competitiva de los empresarios es mejor negociar un acuerdo migratorio. Eso sí es cuestión de seguridad nacional. Es nuestra única válvula de escape. Todos sabemos que entre las causas de la delincuencia está la pobreza, la desesperanza, la falta de oportunidades, la impunidad y la codicia de los que más tienen.

Los analistas deberían considerar que ya no se trata de partidos políticos sino de justicia social. Con insultarnos no lograremos más que ahondar las crisis.

Dejemos de pensar que por ser Obama parte de la minoría afroamericana, migrante, demócrata, conocedor de otras culturas, interesado en la justicia, lo pondremos a trabajar en la solución de los problemas de México por encima de los intereses de su país.

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