Los líderes políticos como modelos de comportamiento

Se ha puesto a pensar cómo adquirimos nuestros valores sociales. Lo queramos o no, los líderes o si prefiere decirlo quien alcanzó el éxito personal y está en la cúspide es nuestro modelo a seguir, a quien deseamos imitar. Ellos con su comportamiento y discursos nos marcan la forma en que debemos actuar para seguir sus pasos.
Se que para muchos esto sonará inaudito. No hay otra realidad. Quien suponga lo contrario sólo se está engañando. A veces resulta repulsivo compararse con un personaje público al cual detesta, pero las reglas sociales son claras.
Hay que señalar que los líderes establecen las reglas a seguir para triunfar. Ni no las quiere seguir por que van contra sus principios de todas formas es conveniente que preste atención, pues estos comportamientos continuarán siendo la práctica por muchos años más, sobretodo porque no hay alguna situación que siquiera las llame al orden.
Lo importante en este caso es tener conciencia y no se sorprenda. Los políticos no actuarán de manera distinta y tal vez algún día, que esperemos no sea el día del juicio final, todo cambie. El político no puede modificar lo que está en su naturaleza. Recuerde que genio y figura, hasta la sepultura.
¿Qué aprendemos de los líderes políticos si lo que hace es negativo? Se podrá contradecir que no todos actuamos como ellos. Tal vez, aunque de alguna u otra forma todos somos parte de la misma cultura. Los políticos no son una casta aparte, son miembros de la misma sociedad. Entonces ¿la responsable es el sistema político? No, es la misma cultura, solo que en política se manifiesta en toda su extensión.
Aprendemos de sus vicios como la que mostro Felipe Calderón con su dependencia al alcohol, que lo ha llevado a despreocuparse de gobernar. O Vicente Fox que falto de escrúpulos empleó cualquier argucia para alcanzar sus metas sin que la sociedad le demande.
Salinas de Gortarí que comenzó su carrera de asesinato cuando era niño, y su familia es ampliamente conocida por sus nexos con el narcotráfico.
Ello es preocupante pues la sociedad mexicana se ha desarrollado una alta tolerancia hacia la corrupción y la delincuencia.
La historia nos enseña que los dos grandes movimientos sociales, el de la Independencia y la Revolución fueron iniciados por representantes populares y terminados por representantes con las élites quienes terminaron traicionando al pueblo y asesinando a sus lideres para encausar los resultados en beneficio de las élites.
Como se ven en los acuerdos alcanzados con esos movimientos lo esencial permaneció igual, las élites conservaron sus privilegios. Lo mismo sucedió con el PAN cuando por un instante hizo brillar las esperanzas sociales al sustituir al PRI, pero el desengaño no tardo, todo permaneció igual.
Ahora la desesperación lleva a gran parte de la sociedad a repensar en el PRI, sin importar los años de corrupción. Pensar en un personaje como Enrique Peña Nieto que no tiene una preparación mínima, que fomenta la discriminación racial en su familia, que carece de valores nacionales, es preocupante. Su elección nos mostrará cuan fácil de engañar son los mexicanos, la imagen que Televisa le construye es sólo apariencia sin esencia. Y al parecer Peña Nieto dará otros seis años más de políticas que sólo favorecen a una élite tan ignorante y mediocre como él. Lastima de país.
Las lecciones que ofrecen los políticos son en general buscan su beneficio personal y del grupo al que representan. No importan los costos sociales, el pueblo aguanta y está acostumbrado a ser tratado por servicios públicos indignantes.
Es tiempo de comenzar a definir que tipo de democracia se desea, así también qué tipo de valores deseamos cultivar. Es evidente que nuestra democracia termina con la elección de una persona para que haga lo que le plazca con los recursos que se le confían.
Una democracia participativa está fuera de discusión. Esta no será promovida por los actuales partidos políticos, por lo que es evidente que en el horizonte cercano no se vislumbra un cambio que prometa un México mejor. Continuará reinando la inmediatez, la mediocridad y la corrupción. No importa la bandera se ondee, sea de izquierda o derecha, esta se erigirá en el poste de la corrupción y el beneficio personal.

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