Narrativa, mito y estrategia del debate; construcción de lo real

El debate político entre candidatos a un cargo de elección popular en teoría es un recurso democrático que tiene entre sus objetivos permitir a los electores evaluar la agudeza mental de los candidatos para enfrentar la adversidad, conocer las propuestas para superar las diversas problemáticas que afectan al país, compararlas con las de sus contrincantes, y analizar el desempeño que han tenido cada uno de los candidatos, así como el partido que representa en los cargos de elección popular, todo ello para que el elector al momento de ejercer su voto lo haga de la manera más “racional” posible y tenga la certeza de que se elegirá la mejor opción.

Desafortunadamente en la realidad los debates no funcionan para lo que fueron diseñados. Los debates se han convertido en tribunas de confrontación enfocadas a descalificar al contrario. Al parecer es el circo de la confrontación lo que los partidos le muestran a la sociedad como lo más importante, ya que las propuestas no tuvieron la mínima trascendencia.

Como en toda narrativa el atractivo del debate no son las propuestas sino los ataques que se harán los candidatos. La mayor parte de la sociedad mexicana le atrae ver como se ventila la ropa intima en público, sobretodo cuando se exhibe a quien tiene la delantera, el PRI. Es cultural la quema del poderoso, eso disminuye las tensiones.

Comprender estas narrativas implícitas, así como sus contenidos simbólicos es importante para participar en la confrontación política de una manera más efectiva y diseñar esquemas participativos que rijan adecuadamente los debates con la finalidad de que cumplan con sus objetivos fundamentales de orientar al electorado.

Narrativa política   

Involuntariamente la negativa de TV Azteca de transmitir el debate y el partido de futbol en lugar de disminuir el interés en el debate lo fortaleció y con ello el interés en el proceso electoral. La televisora se ubicó del lado del poder que es representado por EPN, buscando minimizar el daño en su imagen por las significaciones que distinguen PRI.

La disputa sobre la transmisión levantó más interés en el proceso que se manifestaba en as redes sociales donde destacaba la promesa de una confrontación física no de ideas. Los simpatizantes perredistas se distinguían sobre los demás por insultar y ridiculizar a los oponentes, manifestaban un odio contenido similar al que los capitalinos les manifestaron a los perredistas que habían acampado en el paseo de la Reforma en 2006.

Los personajes de esta narrativa y su cruz son Josefina Vázquez Mota (JVM), que carga con la deteriorada imagen de Felipe Calderón; Enrique Peña Nieto (EPN), con la herencia priista que sus detractores la resumen en 70 años de corrupción; Andrés Manuel López Obrador (AMLO) con pasado priista y movimientos beligerante, anti-sistema y el representante del revanchismo social; y Quadri de Partido Alianza carga con la imagen de Elba Ester Gordillo, líder de los maestros y responsable de la ignorancia nacional.

Como en toda narrativa, el conflicto está en la increpación del poder, los segundos lugares, PRD y PAN se enfocarían a atacar al primer lugar. El PRI se ocuparía en defenderse. Es obvio que el esquema del debate es absurdo, pues las propuestas no reciben replicas, pues ello implicaría ponerles atención y de lo que se trata en política es minimizarlas. El tiempo de la replica es dedicado al ataque. Por lo que el debate se convierte en un diálogo de sordos.

En el climax, el debate político se convirtió en circo, los participantes se centraron en atacar a los opositores no a exponer y defender sus propuestas, ya que ninguna era digna de ser tomada en cuenta. Los políticos en México no se construyen en sus acciones y propuestas sino a través de la descalificación del contrario. Es una cultura de la destrucción no de la colaboración. AMLO convencido señaló que sólo vino a “exponer la realidad, para que aprenda la gente” y ello consistió en exhibir a EPN.

Y finalmente el desenlace fue un chasco en el que no se aprendió nada. Una tragicomedia mexicana más. Un churro. Y pese a lo que digan los candidatos, ninguno ganó, sólo perdió la sociedad mexicana. ¡Otra vez!

En este sentido se debe diferenciar la propuesta del ataque, si el objetivo es construir mejores propuestas y establecer mejores compromisos los participantes se tienen que atener al tema. O dejarle un espacio dedicado al ataque para que no se contamine todo el debate.

Definición de lo simbólico

El empleo de símbolos en el debate es parte de la estrategia discursiva de los candidatos para reforzar o descalificar posturas. Pues estos símbolos se convierten en metáforas que potencializan las cualidades de quienes las usan. Quienes no se construyen adoptando una gama simbólica amplia se convierten en seres asibles y controlables.

El debate no inicia el día en que se programa su transmisión. Inicia desde mucho tiempo atrás. En México, para Andrés Manuel López Obrador inició con Santa Ana, quien “perdió el territorio nacional ante Estados Unidos” por corruto y traidor a la patria y por ser, según él, antecedente del PRI.

El debate inicia con los hechos históricos con que se construyen las historias tanto de los mismos candidatos como de los adversarios. Obviamente la verdad no tiene que ver con estas construcciones narrativas. Solo se necesita establecer puntos de confluencia para darle una continuidad dramática. Como en 2006 se le estableció a AMLO con el socialismo y su espíritu belicoso.

Previo al debate la estrategia de AMLO se orientó a desarticular el aspecto simbólico que le afectó en 2006, su posición anti-religiosa. Por lo que inició definiendo a su movimiento como Morena, con lo que implícitamente alude a la Virgen de Guadalupe, posteriormente asistió a la misa con el Papa, siendo que profesa el protestantismo (Bautista).

La cuestión del manejo de la palabra morena como referencia de identidad racial no es garantía de integración. El orgullo de ser moreno es una cuestión política que en México es la primera vez que tiene una referencia positiva, pero que aún no se entiende como tal.  Otras referencias raciales y de clase han tenido el tono despectivo y discriminatorio como naco, Gutierritos, Godines (empleado actualmente en Radio Ibero), etc. El racismo es un pendiente en México el cual se evita confrontar y que se manifiesta de muchas maneras pues se ha logrado implantar el chip de la auto-discriminación. Donde las mismas razas no blancas se discriminan entre sí. Este implante se construyó desde la conquista entre los nativos mexicanos y que los gobiernos criollos de la Revolución Mexicana enmascararon con políticas de exaltación al mestizaje, la raza de bronce, para ocultar la limpieza étnica indígena.

AMLO tiene un interesante manejo simbólico, para minimizar el efecto de los esqueletos del pasado como la imagen belicosa que se construyó con la toma de Pemex en Tabasco y en las elecciones anteriores con los ataque a empresarios e iglesia, así como el desafío al sistema político con el plantón en Reforma, la toma de la Cámara de Diputados y la autoproclamación como presidente legítimo, proponer un “México amoroso”.  Hecho que le generó beneficios en el debate, pues evitó que se le cuestionara sobre el tema y las campañas adversas no han aparecido.

Cabe señalar que durante el debate AMLO no recurre a este aspecto No bélico-religioso ni los otros candidatos tratan de calificarla estrategia como una farsa para ocultar su esencia anti-sistema. Esto hubiera puesto en problemas a AMLO, quien dedicó parte de sus participaciones a cumplir las expectativas de sus seguidores: atacar al candidato del PRI, EPN. Como los candidatos del PAN y PRI, buscó reforzar la aceptación de sus electores base. De hecho ningún candidato ganó indecisos.

Los demás partidos no trabajaron el aspecto simbólico como AMLO. EVM no se diferenció de lo que se considera el fracaso del gobierno panista de Felipe Calderón más bien lo protegió. El primer símbolo que intentó manejar fue el ser mujer, el cual no le rindió frutos.

Por su lado EPN no hizo el menor esfuerzo por crear una imagen de él distinta a la del PRI del pasado.  ¿Es un priista diferente? ¿Un cambio? ¿Es lo mismo de antes? Discursivamente perdió una oportunidad al no explorar lo que lo hace diferente. Ni siquiera una aparente intención de mostrarse como un nuevo tipo de político. ¿Continúa siendo el representante del poder? ¿Sus compromisos son con el poder que lo respalda? Es un gran vacío el que queda y por lo tanto una gran preocupación.

EPN llega porque es llamado por aclamación, del desencanto social, lo cual le exime de compromisos reales y de mea culpas de su partido. Gracias al fracaso del PAN ante la violencia, como antes sucedía con el retorno de caudillos como López de Santana o al aclamado primer emperador de México Agustín de Iturbide, el PRI responde al llamado de orden que implícitamente exigen las élites sociales. Ser aclamado por fracaso e indolencia del gobierno ante la violencia es peligroso, como se puede leer en el Tratado Guadalupe-Hidalgo. Así como en su momento la elección estaba definida a favor de Vicente Fox antes de las votaciones el miedo a la violencia aclama el retorno del PRI, sin importar lo que ello signifique.

El pobre manejo de elementos simbólicos de parte de los partidos sólo refleja la lejanía que existe entre partidos políticos y sociedad. Los partidos basan su relación con la sociedad en la demagogia del autoritarismo del siglo XX. Donde la participación sólo se da en las elecciones con el voto. Este se convierte en la firma de un cheque en blanco. Los partidos ya en funciones se desligan de los ciudadanos. Por ello, los presidentes convierten al gobierno y sus recursos en su propiedad, al definirlos como el gobierno de Felipe Calderón nunca el gobierno de México.

No porque el PRD haga uso de más símbolos significa que es más democrático, sino que comienza a reconocer otros hilos además de los sombrerazos que motivan a los mexicanos. Empieza a conocer las sutilezas e influencias de los mitos políticos en la construcción de la realidad nacional.

AMLO no emplea lemas argumentativos políticos como los que utilizó en el intento de privatización de Pemex por parte de Felipe Calderón Hinojosa, contra JVM, pues estratégicamente sería un desperdicio de balas. Enfocó todas sus baterías contra EPN.

Otro símbolo empleado por AMLO es adelantar el nombramiento de Cuauhtémoc Cárdenas como director de Pemex. Con ello, AMLO se relaciona con la defensa del petróleo al revivir la imagen de Lázaro Cárdenas, quien es considerado un héroe nacional, defensor exitoso de México contra los imperios.

Ningún otro partido se relacionó con algún héroe nacional. El PRI perdió su raíz histórica de la Revolución Mexicana. El neoliberalismo revirtió los logros de bienestar social alcanzados en la lucha social y por su lado el PAN se encargó de enterrar en el olvido al suprimir sus conmemoraciones.

En cuanto a la imagen de Colosio, el PRI le mantiene al margen, pues la sociedad atribuye su muerte a Carlos Salinas, quien es el principal soporte de EPN; ni el PAN tampoco ha intentado construir una imagen a Vicente Fox como el paladín de la democracia por sacar al PRI de los Pinos, pues los gobiernos de este partido han sido un fracaso que han propiciado su retorno.

AMLO durante el debate también apuntó a Juan Ramón de la Fuente como secretario de Educación, quien basado en la imagen pública que se construyó como rector de la UNAM se encarga de la exaltación de la propuesta educativa de AMLO ante los medios de comunicación y potencializar sus esfuerzos de campaña.

En términos negativos, el PRI conserva el aparente monopolio de la corrupción y autoritarismo. La falta de preparación de Peña Nieto no le permitió revertir esa imagen pública que ha ganado el PRI en sus anteriores 70 años al frente de la presidencia de la República.

Tampoco pudo establecer que la corrupción es una cuestión cultural del mexicano. Así como Walmart progresa con los gobiernos del PAN, las tiendas Oxxo han avanzado con los gobiernos del PRD. Que el nepotismo y negocios turbios se dan en todos los gobiernos sin importar colores o siglas. Que la impunidad del 98% de los crímenes es un indicador de la honestidad nacional.

 La imagen del partido y de los candidatos

Al llegar al debate todos los partidos y sus candidatos traen una historia. Incluso el desconocido Quadri candidato de Alianza, quien se construyó una imagen durante el debate. Pese a sus nexos con Elba Esther Gordillo se autodefinió como “no político”, pues los políticos luchan entre sí, siendo que esa es la esencia de la política. También apareció como persona inocua, e intrascendente cuyo desempeño como persona “no maleada” trató de equilibrar los ataques contra EPN. Su presencia buscó ganar la preferencia de los indecisos que cansados de los partidos y sus mentiras votarán por el menos dañino (no por el menos malo), voto que favorece a quien encabeza el primer lugar en las encuestas.

Andrés Manuel López Obrador y Josefina Vázquez Mota sufrieron cambios físicos, fenómeno que se está presentando con muchos otros candidatos en el país gracias al efecto Photoshop. Con este software, los candidatos se ven más jóvenes, blanqueados como Michael Jackson (o de piel menos oscura), delgados, embellecidas y trans-raciales.

Efecto Photoshop

Los que no tienen remedio, convierten su imagen literalmente en caricatura, se representan por medio de su avatar, hecho que contrastará con la posibilidad de usar los apodos junto a los nombres en las boletas electorales. Ahora veremos apodos como El Peje, El diputable, Cachondo, Juanito, etc.

En el debate vimos una Josefina Vázquez y un AMLO diferente a los spots de televisión y de los impresos en revistas y espectaculares: sin retoque digital. En ese plano Enrique Peña Nieto conservó su imagen real sin adornos, con sólo un maquillaje anti-brillo. Cambio su comportamiento de celebridad pese a ser acusado de “hechura de Televisa” y adoptó una imagen de seriedad.

Josefina Vázquez Mota, vestida con ropajes ejecutivos no pudo soportar el dictamen del close-up que exhibía las marcas de la edad en el rostro que antes ocultó con Photoshop. En la campaña ya había opinado con desprecio sobre la UNAM y su alma mater, la Ibero, que se volcó en apoyos a AMLO, lo que demuestra incapacidad para establecer relaciones de entendimiento con los sectores estudiantiles más importantes del país. Su apelación a su ventaja para gobernar por ser mujer carece de argumentación sólida, lo que le da poca credibilidad.

AMLO, es más consistente en su presencia física. Su discurso “amoroso y moreno” fue una sorpresa previo al debate. Durante éste la olvidó de ellos por completo, por lo que es de suponer que sólo es un recurso retórico. Durante el debate sólo exhibió sus recursos de confrontación.

Por estar en la palestra pública durante más tiempo que los otros candidatos, AMLO corre más riesgos, pero en este primer debate la falta de profesionalismo de los equipos contrarios lo dejaron sin mella alguna y con posibilidades de jugar mejor sus cartas.

Por ejemplo su función como presidente legítimo con un gabinete sombra que evaluaría el desempeño de Felipe Calderón dejó mucho que desear, no se cumplió. Los rumores señalan que cobró como presidente legitimo al sustraer una porción de los salarios de los funcionarios de los gobiernos perredistas. O referirse a su protagonismo, lo equipara con el estilo de los viejos sindicatos mexicanos y los gobernantes de los países socialistas que buscan perpetuarse en el poder.

En el debate AMLO le confiere a Peña Nieto vínculos con el poder económico, con lo que regresa a su anterior visión anti sistema. En el discurso AMLO se erige como el verdadero cambio aunque no define en qué consiste esta modalidad de cambio ni la diferencia con los cambios anteriores.

¿En qué consiste el verdadero cambio? Es un misterio. La palabra cambio en México está devaluada. Quienes se han definido como candidatos del cambio han resultan los más conservadores.

Al parecer AMLO define su cambio verdadero en sus ataques a Peña Nieto, es decir al poder. Hipotéticamente a qué poder someterá de llegar a la presidencia y qué recursos empleará. Si emplea recursos prefabricados como en los debates se basaría en condiciones extralegales. Como es tradición en él, en 2006 también amenazó con presentar documentos que no tuvieron la mínima trascendencia legal. Resultaron ser teatralizaciones políticas con fines mediáticos. Estas supuestas evidencias resultan ser publicaciones de revistas y libros que carecen de validez legal, sólo levantaron sospechas,  que al ser rechazadas lo convierten en víctima de un complot entre las esferas de poder.

Las acusaciones de EPN contra AMLO y JVM tampoco prosperaron, pues es difícil convertirlas en evidencias probatorias. JVM tuvo la respuesta más sensata contra las acusaciones: que estas se deben hacer de manera formal ante las autoridades responsables.

Parte de la cultura de la queja descansa en exhibir a la gente de poder para construirse una imagen de benefactor, mesiánicas. Destruir sin construir es lo que define a los políticos. Esta descalificación frontal suple a la propuesta creativa.

AMLO se construye una imagen de luchador social contra el poder. Y como en su momento con el caso de Fox, a la sociedad no le importó que se emplearan falsedades, lo importante era sacar al PRI. Pero ahora la sociedad cambió y no toda opta por que no regrese el PRI, pues el PRD también ha fracasado al no poder controlar a la ilegalidad en el DF y por otro lado carece de presencia nacional, lo que no le garantiza a la sociedad capacidad suficiente para confrontar al crimen organizado.

La preocupación de AMLO por la gente pretende darle una imagen paternalista, que por su edad es comparable a la imagen del abuelo. Aunque también continúa con algunas referencias sexuales de parte de cada vez menos seguidoras.

Qué imagen se construye Enrique Peña Nieto, no la de un profesional, sino la de un adolescente que basa su éxito en su atractivo físico. Parece estar más preocupado en sus conquistas sexuales que en pensar en un cambio. La de EPN es una actitud ególatra donde parece disfrutar de la preferencia femenina.

Esta falta de seriedad le resta presencia. Sus imágenes parecen elaboradas para celebridades donde tiene que mostrar una amplia sonrisa y aparentar que está pasando un buen momento. El nexo con Televisa lo está convirtiendo en un producto que están diseñado para seducir, no para garantizar confianza.

El debate fue una oportunidad para revertir su imagen, se presentó como una persona en construcción, la cual no necesita apuntador para hablar, con capacidad histriónica y habilidad discursiva de la cual carecen las personas que no tienen cultura por falta de lectura. EPN mostró una imagen de seriedad similar a la que exigen los problemas nacionales.

El caso es que ningún candidato ha planeado una imagen moderna que esté a las alturas. Todos recaen en alguno de los estereotipos políticos. Ninguno de ellos se ha construido pensando en el México que se busca construir. Todos son políticos de reacciones, poco creativos y por lo tanto conservadores.

El plano personal es el gran ausente de estas elecciones. Para EPN el matrimonio con La Gaviota se ha tratado de convertir en un melodrama por parte del PRD, pues ha fomentado la sospecha de que éste asesinó a su esposa. La prensa asume cuestiones personales y privadas de manera absurda y EPN no ha podido establecer la línea de lo privado. Corre el peligro de llevar a lo público sus asuntos privados como sucedió con Martha Sahagún y Vicente Fox.

En cuanto a su herencia familiar EPN viene de familia política que en México la oposición la asocia a connotaciones negativas de cacicazgo, corrupción y control social. Aunque por otro lado fue el sustento del México moderno, la Familia Revolucionaria, que terminó convirtiéndose en los mismos contra quienes lucharon.  Esta herencia dio paso al PRD, con la figura de Cárdenas quien ha sido el factor de unidad simbólica.

Por su parte,  JVM trató de incorporar su vida pasada, pero al fallar en la construcción de una imagen con la fuerza simbólica que en su momento tuvo Martha Sahagún, no trascendió, no alcanzó el grado de admiración deseado. El selfmade man en México es sólo una simulación como lo pretendió hacer Ernesto Zedillo. En una mujer, tendría mayor mérito, como es el caso de JVM.

En cuanto a su fortuna personal ser rico es un tabú. Pues de inmediato se asocia a una construcción de riqueza basada en la corrupción.

Las propuestas

Las propuestas en el debate aunque se presentaron como novedosas  no pasaron de ser lugares comunes, generalizaciones o referencia a programas ya existentes. El gran logro de los candidatos fue distraer al auditorio de las propuestas y concentrarlos en los ataques.

Las propuestas no pasaron de ser enunciadas. Por lo que se desconoce a qué diagnostico de la realidad responde cada propuesta; qué beneficios aportaría su aplicación; que se necesita para aplicar; cuanto costaría; en qué otras alternativas pensó; qué opina de las propuestas de los otros candidatos; qué diferencia encuentra con su propuesta.

El IFE falló en presentar un cuadro resumen de cada propuesta y en establecer las diferencias entre ellas. No hubo un esfuerzo de catalogación que posteriormente permitiera a la sociedad comparar y comprender las propuestas.

Por lo que se desconoció si las propuestas fueron  viables o meras aberraciones. Ninguna propuesta se distinguió como la mejor. Ninguna propuesta se relaciona con algún cambio estructural y ni tuvo el factor  de admiración que provoca alguna idea brillante.

Cualquiera de las propuestas la pudo haber elaborado cualquiera de los candidatos. Se ha llegado a un punto en que no existe una diferenciación ideológica entre candidatos. Fue tan mediocre la presentación de los candidatos que difícilmente alguien recuerda alguna propuesta.

El debate fue planeado como circo, no como recurso democrático. El IFE fracasó al perder de vista el objetivo electoral de un debate; los partidos fracasaron al centrarse en organizar un debate privilegiando los ataques en lugar de las propuestas; y los candidatos fracasaron por su pobreza expositiva que les impidió comunicar sus propuestas a la ciudadanía y por su incapacidad de construir un proyecto de nación coherente para competir en el Mundo globalizado del siglo XXI.

Un pensamiento en “Narrativa, mito y estrategia del debate; construcción de lo real

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s