¿Tendremos los mexicanos alguna esperanza de vivir en paz algún día?

Permítame decirle que de acuerdo a las cifras oficiales, ni usted ni sus hijos podrán ver ese día. El fracaso de las políticas gubernamentales de los dos últimos sexenios panistas ha afectado a todo el país y complicado todos los problemas, sobre todo el que más nos afecta, la inseguridad.

Es la angustia lo que motiva a hacer unas pequeñas y simples operaciones matemáticas en busca de una luz a la presente situación y con eso tener algún tipo de respuesta a lo que oculta el gobierno.

El diario El Universal asentó el 12 de diciembre, que el Ejército le informó al Senado de la República que casi 500 mil mexicanos participan en actividades directamente relacionadas con el narcotráfico en todos los ámbitos y niveles, lo que equivale a poco más del 1% de la población económicamente activa, más los dedicados a empresas que lavan dinero, entre otras.

Los datos del Ejército también señalan que una tercera parte de estos tienen antecedentes militares, es decir 167 mil narcos. Si vemos que desertan aproximadamente 20 mil militares al año y de estos sólo uno de cada tres se convierte en narco. Quiere decir también los que se retiran de las fuerzas armadas consideran como opción ocupacional al terminar su actividad militar, al narcotráfico.

Si a esto le pudiéramos agregamos el porcentaje de los que criminales que provienen de las fuerzas policiacas, el resultado sería alarmante. Pero sólo nos enteramos de la participación de un policía en un delito de manera aislada. Hasta el momento se ha evitado hacer una estadística de ello.

Así también de la estadística por desempeño de cada ministerio público en cuanto a denuncias, presentaciones, averiguaciones mal formuladas y consignaciones. Pues el caso es que sólo el 1% de los detenidos sale de circulación.

Otro dato alarmante se publicó el domingo 21 de diciembre pasado en el que el Ejército informa que en promedio se detiene a 17 narcotraficantes por día, con lo que suponemos en 80 años terminarán de meter a la cárcel al total de 500 mil delincuentes.

En cuanto a la capacidad de fuego de estas organizaciones criminales, el Ejército logró quitar 39 armas cada día a los integrantes de la delincuencia organizada. O sea 2 armas por criminal detenido. Lo que nos hace suponer que cada narco tiene al menos dos armas y que todos tenemos mucho por hacer pues hay casi un millón de armas en circulación.

A parte de la insuficiente celeridad e ineficiencia con que se combate al narcotráfico, la presente situación de crisis económica permite suponer un incremento en las fuerzas del crimen organizado, y con ello un agravamiento de la situación de inseguridad.

Contextualizar los datos que alegremente presenta el Ejército sólo viene a corroborar la situación que como país estamos padeciendo. Donde como nunca antes la corrupción de sus miembros mató al secretario de Gobernación; donde las estructuras de seguridad pública y procuración de justicia están entrelazadas con el crimen organizado, donde se le da manga ancha a los bancos extranjeros en México para que roben las pensiones de los mexicanos y las reservas producto del petróleo; donde los bancos le ponen el valor al peso y al poder adquisitivo de las personas mediante el cobro de altos intereses en las tarjetas de crédito; donde ningún funcionario se responsabiliza de sus acciones y culpa a otros de su ineptitud; donde los mexicanos dejan su destino en manos de la voracidad de los partidos políticos.

Autoridades incompetentes no persiguen delincuentes

Cómo acabar con la delincuencia si las autoridades no cumplen con su trabajo. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la Federación de Instituciones Públicas de Defensa de los Derechos Humanos señalan que en el país existen alrededor de 400 mil órdenes de aprehensión por ejecutar.

Hecho que es más grave cuando vemos que según la CNDH sólo 10% de los delitos se denuncia. De éstos, sólo en uno de cada 100 se sentencia a los responsables del delito. Además, según el organismo, 99% de los delitos que se denuncian quedan impunes.

Sea por indolencia o porque las autoridades se apropian del producto de la delincuencia, como condición para dejarlos ir, como si fuera botín de guerra, hecho que los convierte en socios de los criminales. O son parte de la misma banda y los protegen.

De acuerdo con el Programa de Atención a Víctimas del Delito de la CNDH, la mayoría de los que sufren algún delito no denuncian porque desconfían de las autoridades responsables de procurar la justicia y temen convertirse en víctimas de la corrupción que impera en el sistema de seguridad pública.

Los políticos mexicanos sólo se distinguen por ser cínicos y simuladores

El mexicano necesita creer algo que resuelva los problemas que le aquejan. Sean los de derecha en un Vicente Fox o los de izquierda en AMLO. Los doctores similes no pasan de ser una broma de mal gusto. En México son tantas las carencia que quien nos hable bonito y nos prometa un mejor país vamos detrás de él. Pero ho sorpresa, resultan mentirosos, ineptos, corruptos e igual que los anteriores.

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Aun no aprendemos pero los partidos políticos sólo ven por sus intereses. Se culpan entre ellos de sus fracasos y se alaban de supuestos éxitos que no podemos ver.

En México somos presa de las mentiras de los políticos. Sucedió con Vicente Fox, que entró en un proceso senil que la sociedad creyó que era producto de la lucha por la democracia que lo abrumaba. El Universal publicó en 29 de noviembre de 2009 que “la arquidiócesis de León afirmó que el ex presidente Vicente Fox puede contraer matrimonio religioso con Marta Sahagún, si acredita que recibió tratamiento médico sobre el problema sicológico que detectó el Vaticano”.

El caso de Felipe Calderón es lo mismo. Imita a George Bush vistiéndose de militar, al accidente de Juan Camilo Mouriño lo llama la “Zona cero” como lo hizo Bush al lugar del ataque a las Torres Gemelas en Nueva York, en el velorio de Mouriño no perdonó la burla diciendo Mission Accomplish (misión cumplida) como dijo Bush al matar a Saddam Hussein.

Calderón se burla de los mexicanos diciendo que su gobierno cumplió en el 100%. Sólo hay que preguntarle a Nelson Vargas sobre si es verdad lo que afirman, a lo que respondería que Calderón, como los otros funcionarios, NO TIENEN MADRE. Solo simulan trabajar, tal parece que los que señalan las narcomantes, su gobierno si protege a delincuentes.

Basta de mentiras. Los mexicanos necesitamos de otros políticos y de otros partidos políticos. Los tres principales partidos PRD, PAN y PRI actúan igual y los chicos son una burla, que viven a nuestras costillas.

Realmente es vergonzoso trata a los mexicanos como estúpidos. ¿Qué pasa con los panistas? Nunca asumen una responsabilidad, siempre la culpa es de los demás. Según sus spots trasladan la responsabilidad del combate a la criminalidad al ciudadano que tiene miedo en denunciar, pues como se ve las policías están infiltradas. Quieren culpar al Congreso por no hacer leyes. ¿Cómo es posible eso? ¿Cómo es que no hay leyes? Falso, mienten culpando a otros. Si no hay leyes, entonces para que los policías. Quieren culpar a los jueces por dejar libres a los delincuentes. Y bien ¿Cuan es su culpa? La corrupción e ignorancia.

La limpieza del gobierno que proclama como “logro” Felipe Calderon, fue una exigencia del gobierno de Estados Unidos, pues fueron ellos los que detectaron que el personal que les habían asignado para proteger la embajada tenía vínculos con el narco. Los actuales policías en la PGR y la PFP fueron contratados por ellos, ahora no pueden seguir culpando al PRI. No quiero decir que antes era mejor ni peor, es lo mismo. La corrupción no es patrimonio de un partido político. Es inherente a los mexicanos. Es una cuestión cultural que debemos acabar. Pues la gente que detenta el poder nos pone a luchar entre nosotros mismos para conservar su posición.

Con tantos mensajes de radio y TV, Calderón solo engaña a la sociedad. En el Pacto contra la inseguridad lo único que cumplió fueron los 100 días. En cuanto a sus metas no buscaban acabar con la delincuencia, éstas fueron a modo para no comprometerse. Pero el clamor social quedó a la deriva.

No nos importa a cuantos atrapen, si eran los más malos. El caso es que en el momento en que estos están tras las rejas son sustituidos por otros más violentos dispuestos a vengarse y por lo que vemos no sólo de los policías corruptos que defienden a los bandos contrarios o a los que están en su nomina y los traicionaron, ahora van contra la gente que exige seguridad.

El gobierno de Calderón es un gobierno de spots. Pues en nada cumple. Ahora que pasaron los 100 días debería renunciar.

Ya basta de que todos los políticos nos mientan