Examen mental al Presidente de México

Después de ver las locuras de Vicente Fox y los derrapones mentales de Felipe Calderón, resulta interesante la propuesta del vicecoordinador del PRD en el Senado, Ricardo Monreal, quien presentará una iniciativa de reforma Constitucional para que el Presidente de la República, secretarios, legisladores y otros servidores públicos, sean sometidos a exámenes, entre ellos el de salud mental. Aunque no sé si la mitomanía e ineptitud tengan cura.

También creo es necesario someter a los servidores públicos a exámenes de antidóping, control de confianza y polígrafo, e incluir constancia de antecedentes no penales. Con ellos, se garantizaría mínimamente que pueden desempeñar el cargo en integridad de facultades y que no están vinculados con el narcotráfico. Así se evitarían las sorpresas que tenemos en México con los gobernantes y su equipo, que al hacerse públicas generan sonrisas en los países avanzados debido a su folclorismo.

En México no podemos seguir siendo presas de la ineptitud de los integrantes de un partido político. Vemos que el PAN ha fallado por corrupción y simulación. Los head hunters (¿caza talentos?) que según utilizó Vicente Fox para contratar a los servidores públicos de su gobierno y el supuesto control del servicio civil de carrera (que inició borrando al ya existente desde 1985 y con él, los derechos de quienes ya trabajaban en el gobierno) ha sido una simulación para darles trabajo a amigos y miembros del partido, cuyo resultados estamos sufriendo.

Los exámenes de ingreso que ha aplicado el PAN han sido simulados y a modo. Nadie los sanciona. Los requisitos de ingresos para cada cargo deben estar publicados, incluyendo los requisitos de conocimientos y avalados por el Congreso de la Unión.

Pero la cosa no debe quedar ahí. También es necesario someter a estos exámenes a los miembros del Congreso de la Unión, al cual sería necesario agregar el haber cursado materias sobre el desempeño legislativo y sobre las comisiones a las que desean ingresar. Ya basta que estas se otorguen como cuotas partidarias. Exámenes de conocimientos y habilidades a legisladores garantizarían un mínimo requisito para que la sociedad no sienta que contrató un personal que raya en la “rebusnancia” que actualmente tienen la mayoría de ellos. Así también establecer mecanismos de control sobre el mínimo de desempeño legislativo que deben cubrir en sus funciones. En caso de que uno no cumpla podría quedar vetado para acceder a futuros cargos de elección Los candidatos a presidentes municipales, gobernadores y jueces también deben ser evaluados, lo mismo el ministerio público en cuanto su productividad.

Para la seguridad pública, regionalizar responsabilidades (que ya está) y evaluar el grado de “productividad de la delincuencia” en su zona. Llamarlos a cuenta por el índice de criminalidad existente.

Al término de cada gestión, evaluar el desempeño de cada funcionario y hacerlo público. La sociedad ya quiere saber qué hacen los servidores públicos y que el gobierno deje de ser un botín para los partidos políticos. Se debe someter a juicio la incompetencia.

Reconoce líder de los panistas superioridad del 90 por ciento de los gobiernos priístas

panistaDesafortunadamente los políticos al frente del país se distinguen como el presidente Nacional del PAN, Germán Martínez de ser medio B…s. Como dicen intelectuales como Lorenzo Meyer, son el reflejo del triunfo de la mediocridad e ineptitud. ¿De que otra forma nos explicaríamos la situación del país.

Al señalar el dirigente nacional del PAN, que “durante los dos años de gobierno del Felipe Calderón se han tenido mejores resultados en materia de seguridad que en los dos últimos sexenios”. Afirma que sólo le ganó a Ernesto Zedillo, “priísta” beneficiado con la muerte de Donaldo Colosio, que le entregó la presidencia a Vicente Fox, quien ahora es señalado por la iglesia de tener problemas mentales.

También el panista implícitamente reconoce que Felipe Calderón ha sido un fracaso ante toda la historia de verdaderos presidentes que ha tenido el país.

Entrevistado en Palacio Nacional, el líder panista externó su satisfacción por los avances de la presente administración federal y los buenos resultados en el combate a la delincuencia, No se necesita ser ciego para no ver. El hecho es otro, la sociedad ha manifestado su repudio en la debacle panista en los procesos electorales de 2008. ¿Qué más se puede esperar de una persona tan mediocre?

Entrevistado en Palacio Nacional, el líder panista externó su satisfacción por los avances de la presente administración federal y los buenos resultados en el combate a la delincuencia, manifestada en la debacle panista en los procesos electorales de 2008. ¿Qué más se puede esperar de una persona tan mediocre?

No poner al Negro a trabajar en nuestros problemas

El martes 5 de noviembre fue un día que comenzó bien. El mundo tenía puestos los ojos en el proceso electoral en Estados Unidos de Norteamérica, tenía las esperanzas de que ganara Barak Obama, candidato demócrata a la presidencia.

No fue un martes negro, salvo para México donde se dio una terrible desgracia que será objeto de otra nota. Este traía una pequeña luz de esperanza que trataba de aclarar los revoltijos provocados por crisis hipotecaria que arrastró al mundo en una recesión que dará tiempos difíciles a todos por un buen tiempo.

Terminó el día y para alegría de muchos, también la posibilidad de frenar, aunque sea por unos años, política belicista y de voracidad de las grandes trasnacionales y del sector financiero que esperaban darle otro mordisco al mundo con cuatro años más de Bush a través de John McCain.

En ese rubro los pronósticos se cumplieron. Pues entre las muchas lecturas que se tienen, es que una parte importante del pueblo está pidiendo una vía diferente a la basada en la economía de guerra.

En México muchos analistas políticos y periodistas analizaron los perfiles profesionales de cada uno de los candidatos norteamericanos, sus trayectorias, sus nexos. Las propuestas de sus campañas, analizaron cómo enfrentarán la actual crisis, etc. Todo un trabajo profesional. No hicieron más que lo que se supone es su trabajo, lo cual está muy bien.

Pero, si recordamos cuando se trató de orientar a los mexicanos sobre los candidatos en proceso electoral a presidente de la República en el 2006, sus propuestas y los efectos de éstas en el bienestar social, del porqué el pueblo debe castigar al fracaso del representante del partido que está en el poder, no pasó nada. Se opacó el profesionalismo; su capacidad analítica se bajó a las entrañas. Era la bilis, el racismo, la clase social lo que pensaba.

El servicio de orientar sobre el efecto que traerían sus propuestas en el bienestar a México se convirtió en una extensión propagandística. Lástima Margarito. No hay más ciego que el que no desea ver.

No analizaron de lo que ahora nos enteramos. Tropelías y fraudes de los hijastros y señora esposa. Si eso no indigna qué se puede esperar. El término de democracia solo lo emplearon para ocultar sus verdaderas intensiones: desfalcar al país. Pero lo que más habla de la miseria humana es que nos enteramos que Fox hasta los ceniceros de Los Pinos se llevó. Como el que llega a un hotel y carga con todo y toallas. Eso sí hablaba de head hunters (Busca talentos), y demás cosas que aprendió en las escuelas de administración, pero como típico empresario local sus planes no incluían resultados palpables.

Pese al fracaso de Fox, llegó Calderón sin necesidad de establecer un compromiso. Fox prometió dar resultados en 20 años y ahora Calderón va por el mismo camino, impuso la Reforma Energética sin compromisos palpables. Ante lo inconsistente de si propuesta señala que no saldrá una gota de petróleo en menos de 6 años. Lo mismo pasará con el bienestar que prometió, se dará cuando ya no se pueda llamarlo a cuenta. Ahora que se impuso la Reforma, se olvidaron los compromisos. Ese es el problema con los dirigentes. No asumen un compromiso palpable. Eso sí, parece que con la Reforma se disfraza la privatización, o tal vez servirá para legalizar la que ya se venía dando en lo oscurito.

Tal vez por eso, los analistas esperan que los gringos resuelvan nuestros problemas. Las clases gobernantes consideran que si no se dan trabajos en México a los migrantes que ingresan de manera ilegal a otro país por la falta de capacidad competitiva de los empresarios es mejor negociar un acuerdo migratorio. Eso sí es cuestión de seguridad nacional. Es nuestra única válvula de escape. Todos sabemos que entre las causas de la delincuencia está la pobreza, la desesperanza, la falta de oportunidades, la impunidad y la codicia de los que más tienen.

Los analistas deberían considerar que ya no se trata de partidos políticos sino de justicia social. Con insultarnos no lograremos más que ahondar las crisis.

Dejemos de pensar que por ser Obama parte de la minoría afroamericana, migrante, demócrata, conocedor de otras culturas, interesado en la justicia, lo pondremos a trabajar en la solución de los problemas de México por encima de los intereses de su país.